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13:00 Títeres El Río
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21:00 Acto central (video y música del tema del festival)
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Lunes de 21:00 a 22:00
Tomado del Boletín Virtual No 306, Año 8. Agosto de 2009.RED de comunicación del personal de CIPCA-Boliviawww.cipca.org.bo
La china supay peruana Karen Schwarz – nombre por cierto muy andino – ha provocado un debate que muestra cuán viscerales siguen siendo nuestros sentimientos nacionalistas y cuán movilizadores son los símbolos. Por una carambola, ha sido también la ocasión para que la noche en que escribo estas líneas, todos hayamos gozado de un bellísimo y concurrido festival en la Plaza Murillo de La Paz, cuyos acordes de bandas todavía siguen resonando cerca de mi ventana. Gracias, Karen, por habernos propiciado “sin querer queriendo” ese hermoso espectáculo, lleno de alegría popular, fervor patriótico y sentido de unidad nacional. ¿Quién tiene razón en esa controversia sobre los orígenes nacionales de ese baile? He buscado “diablada” en Google de Internet y descubro que el debate actual ya está en la Wikipedia, que sintetiza datos y argumentos de los tres países andinos: el Carnaval de Oruro, la Candelaria de Puno y la fiesta de La Tirana cerca de Iquique. La musicóloga Julia Elena Fortún remontaba sus orígenes ¡incluso al pueblo catalán de Castelltersol! Pero todo ello puede llevar a conclusiones irrelevantes y falaces, porque dondequiera que se hable de diablos, dentro o fuera de las tradiciones cristianas, es natural que éstos se incorporen también al folklore y danzas, haya o no relación histórica entre esas múltiples celebraciones.En el actual debate sobre si se trata de algo “boliviano” o “peruano”, hay además un burdo anacronismo, pues bailes coloniales asociados a la alegoría del ángel y los siete pecados capitales y con autos sacramentales, ya existían desde antes de que esos países se diferenciaran como repúblicas independientes. Algunos arguyen que es algo “peruano” porque los jesuitas ya tenían algo así en sus célebres doctrinas de Juli, la “Roma del altiplano”. Pero en aquellos tiempos Juli y todo Puno era a la vez parte del obispado de La Paz y de Charcas y del virreinato de Lima sin esas fronteras estatales que hoy rasgan en tres pedazos el territorio aymara (y quechua) que tanta cultura e historia común comparte. Nuestra diablada orureña tiene, por otra parte, características que la arraigan en tradiciones mucho más hondas tanto históricas como culturales, religiosas y hasta socio-políticas. El diablo es también Wari, divinidad del mundo de abajo y adentro en la que están también los orígenes del Tío o dueño de la mina, al que los mineros rinden culto para que les dé la veta y no provoque accidentes. Todo ello forma parte de los orígenes míticos de Oruro, junto con las hormigas, el Sapo y la Víbora, tan presentes en las máscaras de esos diablos que inspiran más alegría y liberación que miedo. En ese contexto sincrético andino cristiano, la emergencia de miles de diablos danzantes en tiempo de Carnaval expresa además lo que Wachtel caracterizó como “la visión de los vencidos”. Los oprimidos del interior de la mina salen a la luz y se apoderan de toda la ciudad, hechos unos diablos que saltan a la vez como ángeles y como sapos que nos traen el agua. Esa especie de auto sacramental llamado “Relato” que se realiza a los pies de la Virgen del Socavón, resalta que es el Ángel el que acaba subyugando a los Siete Pecados Capitales con sus huestes. Podría insinuar también la dura realidad diaria de los mineros. Pero no me parece que esta sea la vivencia central de quienes participan en todo el festival como actores, danzantes y miembros de las numerosas celebraciones satélites que duran meses y meses. Es mucho mayor el sentido de alegría, comunión festiva, liberación y orgullo local y nacional. No hace muchos años, un sacerdote, delegado de liturgia de la diócesis y a la vez miembro activo de una fraternidad, celebró la misa en el santuario de la Virgen (y, a la vez Ñusta) junto con su fraternidad y con toda su gala de diablo. Tal vez interpretó esa teología popular e inculturada de la liberación mejor que los redactores del Relato. Sólo en las últimas décadas se han añadido los conjuntos de diablas, antes reducidas a algunas pocas chinas supay abriendo la marcha de los hombres diablo.Lo único que hoy estorba en todas esas celebraciones comunes de Oruro, Puno e Iquique son esas fronteras que nos hacen sentir distintos y hasta enemigos, por culpa de intereses económicos y políticos distintos, polarizando primero a Chile vs. Bolivia y Perú y, ahora, a Bolivia vs. Perú, con epítetos de tono subido entre los presidentes de ambos países. Esa polarización resulta más diabólica que los diablos danzarines, tan simpáticos y seductores. Si no fuera por ello, lo obvio sería que todos nos alegráramos por compartir ese común patrimonio histórico, cultural y religioso, que tanto puede acercar el occidente boliviano con el sur del Perú y norte de Chile. En el pasado reciente ha habido ya visitas fraternas de la diablada por los tres países. Valdría la pena continuarlas e incrementarlas en las tres direcciones de ese triángulo tri-estatal. ¡Lindo sería que en la celebraciones de cada país bailaran regularmente siquiera algunas de las diabladas de los otros! Lo estético y lo festivo, con toda su carga simbólica y religiosa, puede y debe contribuir más bien a distensionar nuestras relaciones y polarizaciones. Se facilitará así un mayor entendimiento por encima de esos otros intereses, tanto a nivel internacional como también al interior de nuestro propio país, una Nación Boliviana unitaria que abarca, protege y dinamiza en su seno a tantas naciones originarias igualmente legítimas y finalmente liberadas.
(*) Xavier Albó es antropólogo lingüista y jesuita.
Al constituirse en una producción independiente, por lo pronto, el disco puede ser adquirido por Bs. 35 solicitándolo al siguiente correo electrónico: slaveofmetal@gmail.com Se espera próximamente efectuar la venta de manera más convencional y así llegar con más eficiencia al público.
Para recuperar la memoria
Sin duda, Metalmorfosis se ha constituido en una de las bandas fundamentales en la escena musical de los 80 por su propuesta coherente y bastante avanzada para su época.
Pero además de Metalmorfosis, cómo no recordar aquellas otras bandas legendarias que han contribuido a la construcción del rock boliviano como lo fueron Stratus, Trueno Azul, Collage, Céteris, Alto Voltaje, Brisa, Surmenage y Argos en La Paz; Trilogía en Santa Cruz; y Sacrilegio en Cochabamba, sin desmerecer y olvidar a otras más.
Ninguna de aquellas bandas está vigente actualmente y cada uno de sus músicos ha seguido caminos diversos. Algunos migraron a otros países y otros se quedaron a seguir haciendo música o a desarrollar otro tipo de actividades.
Deseamos que esta iniciativa sea motivo para el inicio del rescate de la memoria musical del rock boliviano, y que con este disco las nuevas generaciones que tienen como único referente del rock boliviano a bandas como Lou-kass, Octavia y otras más nuevas, visualicen un panorama más rico, creativo y con raíces que llegan hasta los inicios de la década de los años 60’.
El desafío es desarrollar un trabajo serio de historiografía musical, capaz de develar lo que fue una época inolvidable para los seguidores del rock en los 80, como también para aquellos estudiosos de la música contemporánea boliviana.Metalmorfosis saluda a La Paz en estos sus 200 años de libertad, saluda a todos los metaleros de Bolivia, deseando que el rock sea un vehículo de construcción de una sociedad más libre, autentica, fraterna y tolerante.
El metal boliviano de los 80
La década de los 80 fue bastante compleja para los grupos de rock boliviano, puesto que existía una tendencia muy fuerte de satisfacer la demanda de los fans, interpretando lo mejor posible covers de las bandas más sonadas en la época (Scorpions, Iron Maiden, Barón Rojo, Ángeles del Infierno, AC-DC, Deep Purple, Black Sabbath, Def Leppard, entre otras).
De una u otra manera, los músicos estaban obligados a tranzar con el público; pero a la vez las discográficas que manejaban el monopolio de la industria musical en Bolivia no estaban dispuestas a que los grupos de rock de aquella época tuvieran una oportunidad de ingresar a sus estudios y grabar sus propias composiciones, por considerar al heavy metal un género musical poco rentable. Lamentablemente, muchas de aquellas grabaciones que no pudieron registrarse en un disco, se han perdido irremediablemente o descansan en demos caseros con los propios músicos.
Además, se ha afirmado que en la década de los 80 no existían técnicos de grabación e ingenieros de sonido que pudieran tener “oído”, sensibilidad y técnica para capturar en un disco el poder del heavy metal boliviano; y por eso los tres EP’s referenciales (Trueno Azul “Mario”, Stratus y Metalmorfosis) acusan limitaciones en su sonido, en diferentes grados.
Pese aquellas dificultades, tanto técnicas como también de composición, se logró avanzar y preparar el terreno para que en la década de los noventas, emerja y se consolide un rock nacional, sobre todo más audaz.
Agradecemos su difusión en sus medios de comunicación.
Atentamente,
Jaime Tapia Portugal
Productor Programa Planeta Sónico
Radio Wayna Tambo
jaitapor@yahoo.com
jaitapor1@hotmail.com
El Rey del Pop se fue, pero nos queda su música
Hasta pronto…Ukamau y ké
ropuestas, con una lectura justa y visionaria de muchas cosas en nuestro país, el Ukamau y Ké me permitió conocer las vetas políticas y estéticas del hip hop en nuestro país. Además, me ayudó a tender puentes urgentes con mi hija… para poder seguir avanzando en este mundo cruel.Realmente una pérdida jodida para muchos… escuhando las canciones de Abraham, aprendimos sobre la realidad de los jóvenes, de la lucha contra el racismo y de muchas contradicciones nuestras y tuyas también.Siempre te vamos a recordar por haber marcado la diferencia con tu arte… Ahora estas en el alajpacha, suerte y como todos, ya nos tocará a nosotros. (Carlos Arce)Planeta Sónico 23 y 30 de marzo 2009
Led Zeppelín
(40 aniversario)
La banda inglesa Led Zeppelín esta de aniversario, igualmente Led Zeppelin I y II discos grabados en 1969, el primero cumplió 40 años el pasado 12 enero y el otro el próximo 22 de octubre.
Led Zeppelin fue un grupo inglés de rock, considerado uno de los más importantes de ese género y uno de los más populares durante la década de los setenta. Fue fundado en 1968 por el guitarrista Jimmy Page, quien había pertenecido a The Yardbirds, al incluir en su formación a John Paul Jones como bajista y teclista, al vocalista Robert Plant y a John Bonham a la batería.
De esta manera quedaría estructurada la banda:
Robert Plant - voz, armónica y pandereta.
Jimmy Page - guitarra eléctrica y acústica.
John Paul Jones - bajo, teclados y mandolina.
John Bonham † - batería y percusión. (Jason Bohan)
Amigas y amigos de la Red de la diversidad vamos a escuchar este sensacional concierto realizado el 10 de diciembre de 2007 en el 02 Arena London, y está dedicado a los amantes de Led Zeppelín y para aquellos coleccionistas, porque esta es una joya musical que les vamos presentar en dos partes. Este 23 de marzo va la primera parte y el 30 de marzo la segunda parte.
El 11 de diciembre de 2007 se afirmaba en EFE.- Veintisiete años después de su desaparición, Led Zeppelin resucitó hoy en Londres su leyenda con un repaso magistral a algunos de los grandes clásicos de la historia del rock como 'Starway To Heaven' (1971) o 'Whole Lotta Love' (1969).
No defraudaron. Con muchas más arrugas que antaño, una imagen austera de negro casi riguroso, alejados del 'look' salvaje de finales de los 60 pero con la misma contundencia, el grupo británico rubricó con sobresaliente un legado inconfundible en un majestuoso regreso a los escenarios.

Volvieron a lo grande, ante unas 18.000 personas que abarrotaron esta noche el O2 Arena londinense. Allí se escuchó de nuevo la voz especial de Robert Plant, los desgarradores e inconfundibles 'riff' con la guitarra doble de Jimmy Page; a un John Paul Jones en plenas facultades con el bajo y los teclados y ocupando el lugar que dejó el malogrado John Bonham, su hijo Jason, que supo estar más que a la altura en la batería.

Aquella noche, casi tres décadas más tarde de que los excesos con el alcohol a los que acostumbraba John Bonham -fallecido en 1980 - pusieran punto y final al cuarteto, Led Zeppelin desempolvó los mismos ingredientes que les llevaron al olimpo de la música. De nuevo se escuchó su potente conjunción del hard rock, el misticismo de sus letras y las pinceladas 'blues' y folk de su música, que encendieron a un auditorio de nostálgicos que corearon casi todos los temas, algunos del primer álbum, Led Zeppelin I, como 'Good Times bad Times', que abrió el espectáculo.

Tampoco decepcionó Jason Bonham en un momento calificado por él mismo como "definitorio". El músico hizo resucitar las manos de su padre, del que esperaba, dijo, que le «susurrara algo al oído». Y debió haber sido así.
En la mente de cualquier amante del rock hay un espacio inmenso para Led Zeppelín, las notas suculentas de Page, esa voz aguda de Plant, con los tambores desbordados de Bonzo y la genialidad de Jones, son un cóctel perfecto.
Después de la disgregación de la banda en 1980, la música de Led Zeppelin continúa vendiéndose, disfruta de una amplia difusión radiofónica, y ha demostrado ser una de las bandas más influyentes en la música rock. Hasta la fecha, ha vendido más de 300 millones de álbumes en el mundo,[] incluidos 109 millones sólo en los Estados Unidos, y es la banda con más discos de diamante (otorgados cada 10 millones de ventas) de la historia de la música, junto a The Beatles. Los discos con esta certificación son: Box Set (10 millones), Led Zeppelin II (12 millones), Led Zeppelin IV (23 millones), Houses of the Holy (11 millones) y Physical Graffiti (15 millones).

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La idea de tocar en el tejado, que hizo enloquecer a medio Londres, surgió como parte del proyecto de grabación del disco 'Let It Be' (1970), en el que la banda quería filmar el proceso creativo para elaborar un documental y culminar con una actuación en vivo.
Tras varios proyectos infructuosos, los Beatles, que llevaban años sin salir de gira y se hallaban inmersos en agrias disputas personales, acordaron tocar en el tejado de Apple Records.
El citado jueves, pues, al mediodía, hora a la que solían actuar cuando hicieron sus pinitos en el club 'The Cavern' de Liverpool, Lennon, McCartney, Harrison y Starr se presentaron en la terraza, acompañados del teclista Billy Preston y de los cámaras de rodaje.
Los Beatles tocaron cinco canciones: 'Get Back' (tres veces), 'Dont Let Me Down (dos veces)', 'I've Got A Feeling' (dos veces), 'One After 909' y 'Dig A Pony'.
Asimismo, el cuarteto interpretó una breve versión del himno nacional británico, el '"God Save The Queen', y un corto ensayo de 'I Want You (She's So Heavy)'.
Fueron 42 minutos de puro rock interrumpidos por agentes de Scotland Yard, que accedieron a la azotea y ordenaron detener el concierto, mientras el caos se apoderaba de Saville Row.
"Si me decepcionó la policía con algo, fue el que no nos arrestara. Hubiera sido genial terminar el concierto en la azotea con un titular 'Beatles acaban concierto en la cárcel", bromearía más tarde Ringo Starr.
De hecho, el espectáculo podría haber durado más de no ser por las quejas de un comerciante de lana del inmueble adyacente, que tildó la sesión de "vergüenza absoluta" y exigió el fin de "este maldito ruido".
La efeméride del histórico concierto no pasó desapercibida en Londres, donde decenas de admiradores de la banda, entre ellos miembros del Club Británico de Fans de los Beatles, se congregaron ante el número 3 de Saville Row para poder visitar la terraza.
Admiradores y turistas se hicieron fotos ante la puerta de la antigua sede de Apple Records, un elegante edificio de ladrillo visto, donde también se encontraba el londinense Mark Smith, de 47 años, quien vio con sus propios ojos el "concierto de la azotea".
"Yo -relató un nostálgico Smith- estaba aquí con mi padre y mi madre. Tenía siete años. Estábamos de compras, escuchamos música y nos acercamos (a Saville Row), que estaba totalmente abarrotada de gente, cámaras de televisión y muchas chicas gritando".
"Es un gran recuerdo", agregó Mark Smith, que, con la ilusión de aquel niño de siete años, soñaba hoy con acceder a la terraza que pisaron sus "ídolos".
Los Bootleg Beatles, un conjunto imitador del legendario cuarteto, tenía previsto revivir el histórico concierto en la azotea, pero cancelaron sus planes después de que las autoridades municipales les denegaran el permiso por motivos de seguridad.
"Es molesto que los burócratas municipales hayan irrumpido para arruinar un evento que celebra un hito en la historia del pop británico", dijo Raj Patel, representante de los Bootleg Beatles.
Muchas imágenes del "concierto de la azotea" se inmortalizaron en la película "Let It Be", que se estrenó el 13 de mayo de 1970 y acabó ganando un Oscar de Hollywood, aunque la separación de los Beatles era ya una realidad.
Para el recuerdo quedaba la célebre e irónica frase con la que John Lennon se había despedido aquel frío 30 de enero de 1969 en la terraza del número 3 de Saville Row: "Me gustaría decir 'gracias' en nombre del grupo y espero que hayamos superado la audición". (EFE)



